November 6, 2025
En el ensayo anterior de More Than Words hablamos de por qué la confianza al hablar inglés no depende tanto de la gramática. Hoy, quiero invitarte a mirar hacia otro obstáculo, más sutil pero igual de poderoso: la comparación.
Porque aunque sepamos que la confianza no nace de fórmulas ni reglas, basta con mirar a nuestro alrededor (a compañeros de trabajo, nativos del idioma, y personas que parecen dominarlo con soltura) para sentir, en silencio, que siempre vamos un paso detrás de donde quisiéramos estar.
Esta semana veremos cómo la comparación constante puede desgastar tu confianza… y cómo transformarla en una fuente de motivación real.
Y seamos sinceros, todos hemos estado ahí. Recuerdo vívidamente la primera vez que vi un vídeo de Michael Robinson, el futbolista inglés que se mudó a España en 1987 con 27 años. Más allá de lo que uno piense sobre su acento de 'guiri' (o británico), su confianza y su forma de expresarse sin titubeos eran, al menos para mí, realmente impresionantes.
Aunque apenas entendía lo que decía (llevaba solo un par de años estudiando español), para mí aquel hombre era casi un semidiós. Recuerdo haber pensado: “esto es lo que sueño”.
Pero cuanto más lo veía, más desanimado me sentía con respecto a mi propio nivel de español, porque estaba haciendo una comparación poco realista entre su español y el mío. Viéndolo ahora, me parece una locura haberlo hecho. Era un hombre que había pasado más de dos décadas en España, cuyo trabajo consistía en jugar al fútbol a nivel profesional, un deporte que depende en gran medida de la comunicación con el resto del equipo para ganar. Un hombre cuyo español era tan bueno que llegó a convertirse en presentador de televisión, comentarista deportivo y, más tarde, en el anfitrión de su propio programa de radio en España.
Está muy bien establecer metas y buscar inspiración en los demás. Pero también es importante tener cuidado con quién elegimos para compararnos. Medir constantemente tus habilidades de comunicación en inglés frente a personas mucho más avanzadas en su proceso puede generar sentimientos de insuficiencia, envidia, e incluso la falsa idea de que tu inglés “isn't very good". Una frase que, por cierto, escucho con demasiada frecuencia aquí en España, donde vivo.
Pero no toda comparación es negativa. Cuando se hace con conciencia y contexto, puede convertirse en una poderosa herramienta de aprendizaje.
Como humanos, estamos genéticamente diseñados para buscar dominio y luchar por nuestro lugar en la manada, así que es completamente normal comparar nuestras habilidades y capacidades con otros.
De hecho, el deseo de intentar algo nuevo, compararlo con el anterior y querer mejorar es una parte fundamental del proceso de aprendizaje. Al comparar, somos capaces de obtener nuevas ideas, mejorar nuestras habilidades y medir nuestro desarrollo.
Como señalaron Goldstone, Day y Son (2010), "La comparación es uno de los componentes más integrales del pensamiento humano. Además, la investigación ha demostrado que el simple acto de comparar dos cosas puede producir cambios importantes en nuestro conocimiento".
Cuando nuestras metas y ambiciones parecen estar fuera de nuestro alcance, nuestra voz interna suele ser crítica. Estas voces, a menudo internalizadas de personas importantes en nuestras vidas, están destinadas a mantenernos a salvo. Sin embargo, cuando les permitimos dominar nuestros pensamientos, en lugar de lograr el éxito, nos debilitan.
Estas voces nos frenan, implantando sentimientos abrumadores de inadecuación y una paralizante duda sobre nosotros mismos. Se aseguran de que el miedo a cometer errores y nuestro deseo de perfección nos impidan ser escuchados, lo que significa que permanecemos en silencio, dejando que los que nos rodean se hagan notar y avancen.
Sin control, la comparación irrealista puede llevar a:
1. Compárate con Tu Yo Pasado: La comparación más efectiva, en mi opinión, es contigo mismo en el pasado. Si tu inglés es mejor ahora que hace tres meses, estás en el camino correcto. Este cambio de mentalidad fortalecerá tu confianza y te ayudará a celebrar cada logro, sin importar cuán pequeño sea.
2. Elige Modelos a Seguir que Estén un Paso Adelante: En lugar de mirar a personas que están a años luz de distancia, enfócate en aquellos que están un poco más avanzados que tú. Su progreso es más alcanzable e inspirador en lugar de frustrante.
3. Enfócate en el Progreso, No en la Perfección: Incluso las personas que admiras han enfrentado dificultades en el camino (y es seguro decir que aún las enfrentan). Así que, en lugar de concentrarte en el resultado final, pregúntate: "¿Qué sistemas y hábitos implementaron para llegar allí? ¿Y cómo puedo incorporarlos a mi rutina?"
4. Sé Amable Contigo Mismo: La autocompasión es crucial. Está bien tener días malos o momentos en los que tu inglés no salga como esperabas. Aprender un idioma es un viaje lleno de altibajos, y la amabilidad hacia uno mismo te mantendrá avanzando.
La comparación puede ser una espada de doble filo. Es una herramienta poderosa para el aprendizaje y la mejora cuando se usa sabiamente, pero también puede llevar a sentimientos de inadecuación y duda sobre uno mismo si dejamos que nuestra voz interna autocrítica tome el control. Recuerda que aprender un idioma no es una carrera, y el viaje de cada uno es diferente. Concéntrate en tu propio camino y siéntete orgulloso del progreso que estás logrando.
Gracias por leer el sexto ensayo de la colección 'More Than Words'.
If you’re curious about how I help Spanish speakers transform the way they feel and perform in English, you can learn more about my work and the ways we can collaborate on my website. You’ll also find a collection of free resources, along with direct access to my bilingual podcast, From Lost to the River, where I interview language-acquisition experts, authors, and other fascinating voices in the communication world.
Have a wonderful day y un saludo! Richard